miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Lucha ciudadana o lucha de clases?


Colectivo de Ciencias Naturales UdeC

La organización política común a las sociedades que existen dentro del marco del sistema capitalista, y particularmente bajo el modelo de Estados neoliberales, corresponde al sistema democrático. A pesar de que su origen histórico se remonta a los años de la antigua Grecia, su hegemonía como modelo de organización político-social se alcanza luego de que el capitalismo se transformara en el modo de producción dominante sobre el orbe (hace sólo un par de siglos atrás). Se sustenta esta forma de gobierno, en la idea de que es el Pueblo el que, principalmente mediante el voto, dirige su destino.

La participación de la sociedad civil en los mecanismos democráticos es, sin embargo, relativa. Desde sus orígenes en Grecia, sólo participaban en política ciudadanos varones y con un status social determinado. En Chile, recién en los años ‘40 la mujer tuvo derecho a voto. Puesto que en sus orígenes en Grecia la democracia se practicaba en las polis o ciudades, se llama ciudadanos a quienes, aparte de habitar en las polis, tienen derecho a participar de la actividad política. Por tanto la democracia, para quienes la apologizan, debiera ser una forma de gobierno en que todos los ciudadanos y ciudadanas gozan de iguales derechos y deberes. A partir de esta idea, son varias las personas y organizaciones que, observando las innumerables y cotidianas contradicciones e injusticias sociales y políticas, apelan a un refuerzo de los principios democráticos y una mayor participación ciudadana como forma de solución a los problemas. Pero olvidan estos grupos e individualidades, voluntariamente o no, una cuestión trascendental: Nuestra sociedad está estratificada en clases sociales, donde una clase minoritaria existe gracias a la explotación de las mayorías y al saqueo de la naturaleza.

“La democracia es un sistema de gobierno; presume una estructura social en donde coexisten personas que dirigen y personas que obedecen, personas que poseen dinero y pueden comprar los servicios de quienes no lo tienen que, a su vez, deben arrendarse a los primeros para acceder a aquel. Es la reafirmación de una forma de vida y, a la vez, de designar autoridades, un método que permite elegir, pero en ningún caso alterar la estructura de clases de la sociedad. La votación, o el hecho de generarse el gobierno en virtud de un acto eleccionario, en nada exime a éste de su carácter eminentemente representativo de la dicotomía estructural que existe entre gobernantes y gobernados; en otras palabras, de su carácter clasista. Jamás un gobierno podrá manifestarse en forma de la simple función social que es o debería ser; por el contrario, inserto en la cúspide de la pirámide jerárquica social como facultad privativa de las clases dominantes o de su representación política, es la manifestación más genuina de una sociedad irremediablemente escindida en clases. Por consiguiente, cuando algún líder ‘progresista’ expresa su aspiración a establecer ‘un gobierno del pueblo’ no está sino reafirmando que ese ‘pueblo’ necesita de un gobierno y que la separación entre gobernantes y gobernados es una verdadera y fatal necesidad social” (2).

Entonces, si las clases dominantes se legitiman mediante el ejercicio de la democracia, y como éstas no están ni estarán nunca interesadas en alterar la estructura de clases, es lógico que la legalidad y el marco institucional de un gobierno democrático esté diseñado para perpetuar las relaciones de poder existentes dentro de un determinado cuerpo social. Es por ello que seguir una vía legalista, de ejercicios ciudadanos, no puede dar como resultado ninguna solución efectiva o significativa a los variados problemas que deben enfrentar las clases explotadas y oprimidas. Puede ser ingenuidad de algunos grupos. Quizás se tragaron la publicidad del sistema, y crean de manera honesta que mediante la acción ciudadanista puede obtener resultados relevantes. O quizás a algunos líderes de ciertos grupos, que teniendo algo de conocimiento del sustento real por el que se mueve el mundo, no les guste utilizar cierta fraseología histórica que pueda “asustar a la gente”. Mejor, piensan, no mencionar las ideas de pueblo, de clases sociales, de revolución, de socialismo, de proletariado, mucho menos de comunismo ni de anarquía. Pero la cuestión es que si esos conceptos, surgidos a partir de experiencias de lucha y sistematización conciente de nuestra clase en tiempos pretéritos, esas ideas que dieron a luz producto de las luchas de nuestros mismos abuelos y padres, se encuentran hoy sin contenido y pueden sonar “feo” al común de la gente, entonces la solución no es dejarlos de lado, o usarlos sólo entre los “convencidos”, sino de encontrar los caminos por los cuales estas ideas se revitalicen y tengan sentido real. No se trata de oponer a las vías ciudadanistas una concepción ideologizada de lo que debiera ser una correcta, verdadera o pura vía de acción revolucionaria, sino por el contrario, se trata de reconocer aquellas lógicas de organización y lucha que constituyan un sustento real sobre el cual construir una propuesta revolucionaria, a la vez que desarrollar, en el seno de dichas experiencias, las capacidades y herramientas necesarias para su autoconducción y avance efectivo y conciente. Porque se debe reconocer que una cosa es que ciertos grupos tengan como política la cooptación de procesos populares potencialmente peligrosos para la institucionalidad capitalista, grupos que normalmente se presentan a sí mismos como progresistas, ciudadanistas, de nueva izquierda o izquierda del siglo XXI; pero otra cosa es la constitución autónoma de grupos de vecin@s, estudiantes, trabajador@s o consumidor@s que se dan cuenta que el sistema en sí no es capaz de dar respuesta ni siquiera a lo que dice que debe ser y hacer. Es decir, si un gobierno promete que no se harán en una determinada zona más proyectos industriales que dañan la salud de las poblaciones circundantes o de ecosistemas locales, y luego sucede que dichos proyectos son igualmente puestos en marcha, no se puede sino estar de parte de aquellas posibles agrupaciones que se organicen con el objetivo de hacer valer la palabra empeñada. Porque el primer gran salto para la toma de conciencia es el darse cuenta de las cotidianas situaciones ilógicas que el sistema genera. Y si un grupo de personas se da cuenta de un problema que los aqueja directamente, y se organiza para solucionarlo, no puede sino ser interpretado como un avance en el terreno de la construcción de identidad clasista y posicionamiento anticapitalista. Y la actitud de las personas y grupos que comparten una crítica radical al sistema frente a estas agrupaciones “ciudadanas” debiera ser la de acompañar estas experiencias, pero no diluirse en ellas, no hacerse parte de sus limitaciones, sino precisamente, mediante el debate fraterno y la práctica común, demostrar la existencia de estas limitaciones y el porqué de las mismas.

“El proletariado no está normalmente dispuesto a ver cómo sus derechos democráticos actuales, ya de por sí altamente irreales, son aún más vaciados de contenido (contenido que siempre ha sido un resultado de la lucha y no de concesiones filantrópicas) o incluso suprimidos totalmente. Tampoco su movimiento asume como punto de partida una comunidad ideal, ya que arranca precisamente de una masa de individuos atomizados que, mediante un proceso complejo y largo de autoorganización y autodesarrollo, ha de constituir todavía su propia forma de comunidad.”(3)

No se trata de guiar, de llegar con la verdad, sino de autoconstituirse como clase. El Pueblo educa al Pueblo. Es decir, él mismo se autoconstruye en la medida que toma conciencia de su existencia concreta e histórica. Porque es como entes concientes de la clase que se contribuye a la toma de conciencia de otros compañeros y además se potencia la propia actividad y formación individual. Muchos grupos revolucionarios llaman a esto “trabajo de base”, pero sucede que si bien se acercan a estos espacios (se “insertan”), no muestran claramente sus posiciones y tratan desde las sombras de guiar a estos grupos. En el fondo la acción social se convierte (en el mejor de los casos) en una disputa de espacios sociales entre grupos reformistas y “revolucionarios”, pero no se asume como una tarea militante la autoconstrucción de clase. No es guiar, es potenciar aquellas características que sustenten el proyecto revolucionario y de mostrar las limitaciones e incoherencias que ciertas prácticas poseen, lo que quienes estamos por la construcción de una sociedad distinta debiéramos hacer. En síntesis, el ciudadanismo, como bandera de lucha y lineamiento político, no es otra cosa que la cooptación de incipientes espacios críticos al sistema y una vía segura a la derrota de las demandas parciales de los sectores populares. Hay que ser claros en este sentido, no podemos promover, si de verdad nos interesan las condiciones de vida de nuestra clase, caminos que llevan finalmente a la inactividad o a la impotencia política y social del pueblo en general. Debemos promover el desarrollo de espacios de organización que promuevan la identidad de clase de forma conciente, y que constituyan experiencias efectivas de confrontación al Estado y al Capital; y de reconocer en otros grupos aquellas características que se deben potenciar y de, en conjunto, vislumbrar sus límites, sus errores y sus posibles salidas. En el fondo, se trata de fomentar una toma de posición conciente en la lucha de clases. Ya basta de querer sonar bien, de tratar de no asustar a la gente. No es el esparcimiento de consignas ideologizadas lo que nos mueve, sino de darle contenido real para el resto de hermanos de clase, a los “viejos conceptos e ideas. No es tampoco una tarea evangelizadora; no creemos que ya esté todo dicho y escrito y lo que viene ahora es sólo poner en práctica lo que los “mamotretos” indican, y de hacer que nuestros amigos repitan con devoción frases del Capital de Marx, de La Conquista del Pan de Kropotkin o las tesis de la Sociedad del Espectáculo de Debord, sino de hacer una praxis revolucionaria integral y real. De ser capaces de aprender, de comprender y de desarrollar conocimientos, de ser capaces de difundirlos no de manera publicitaria, sino de forma conciente y efectiva, y de llevar una práctica no sólo militante en cuanto a actividad político-social, sino como forma de vida. No como una carga, sino como una experiencia integral dura, pero digna y gratificante, de vivir y luchar contra este sistema asesino.

La dominación capitalista y la división clasista de la sociedad la vivimos diariamente, la padecemos de forma cotidiana. La dignidad nos impide cerrar los ojos y sumirnos pasivamente en la somnolienta y falsa comodidad que ofrece este sistema. Tomamos y asumimos nuestra posición de clase, pero no para enaltecerla, sino para negarla rotundamente. Somos explotados y queremos dejar de serlo. Creemos que para ello es imprescindible el reconocimiento de la clase en su conjunto de su condición y su posición en la producción y reproducción de la vida y, por supuesto, su autoorganización para crear un mundo distinto. La clase dominante, que controla la legalidad y la violencia institucional (FFAA, policía, paramilitares) no va a permitir democráticamente que el pueblo deje de trabajar y producir y producir para el enriquecimiento continuo de una minoría y, por el contrario, lo haga para sí mismo, puesto que esto significaría el fin de su existencia de privilegios, y también, obviamente, el fin de las clases sociales como tales. Lo que la democracia permite son ciertos reacomodos y negociaciones en cuanto a las condiciones de explotación, pero no permite el fin de la misma. Esto no quiere decir, dogmáticamente, que toda lucha por reformas dentro del marco democrático, sea un retroceso para el desarrollo de un proceso revolucionario. Es justo y necesario que el pueblo luche por mejorar sus angustiantes condiciones de vida. Por lo demás, todo “privilegio” legal para los explotados y explotadas es fruto de luchas proletarias y populares anteriores. Pero no se debe perder de vista que si estas luchas parciales no son parte coherente de un proceso de construcción de más largo aliento, con el tiempo se transforman sólo en más eficientes formas de dominación. La idea de ciudadano o ciudadana es una figura legal que presupone que todos y todas somos iguales ante la ley, que todos y todas poseemos los mismos derechos y deberes. Pero nosotr@s sabemos que esto no es cierto. No es más que una fachada publicitaria del sistema para perpetuar la dominación.

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(1) Editorial del 1º Número de El Radical Libre. 2008. (http://el-radical-libre.blogspot.com/2008/06/boletn-n1-abril-2008.html)

(2) Manuel Acuña Asenjo, En el umbral de una nueva fase dentro de la evolución del sistema capitalista mundial (parte (II). 2008. (http://www.continente.nu/castellano/artiklar/artikelPost.cfm?show=2313&sammaKategori=A&tabell=seccion)

(3) Roi Ferreiro, La democracia mistificada. Revista crítica al libro «Contra la democracia». 2007. (Disponible en http://www.geocities.com/cica_web/)

miércoles, 26 de agosto de 2009

Declaración libertaria a propósito de los recientes abortos clandestinos en Chile

La madrugada del miércoles 19 del presente mes, Estephanie Sepulveda Loncomil de 19 años, es internada de urgencia en el hospital José Manuel Tosa, de San Bernardo, comuna en la que residía. La causa de su hospitalización fue una abundante hemorragia producto de un aborto de un feto de 4 meses, inducido por la ingesta de misotrol, medicamento utilizado para combatir ulceras gástricas.


Este medicamento se vende exclusivamente bajo receta medica, pero también se puede encontrar en la web al alcance de cualquier persona que cuente con el dinero.


En Chile el aborto está penalizado en todas sus formas (en el Código Penal, artítculos 342 a 345) convirtiéndose en una de las legislaciones más restrictivas del mundo. A su vez, Chile presenta una tasa de abortos por año de alrededor de 160.000, convirtiendo a esta práctica en una recurrencia que ni la legislación ha podido frenar.


Por ello, ante la total desprotección que sufren, especialmente, las mujeres más pobres de nuestro país respecto del aborto y, teniendo en consideración estos lamentables hechos de mujeres con serias complicaciones de salud por no contar las condiciones adecuadas para la práctica de uno en condiciones de higiene y seguridad, nuestro Colectivo de Género Libertaria de Arica declara:


1.- La necesidad de instalar en el debate publico el tema del aborto y la consecuente reapropiación de las mujeres de su autonomía en materia sexual y reproductiva. Asimismo, desde nuestra trinchera, instamos a considerar la necesidad de su legalización pues, creemos, es imperativo que los organismos de salud pública provean este método de forma libre y gratuita -alejado de toda condena legal y moral y del dedo inquisidor de la Iglesia- para todas las mujeres del país, sin distinción de clase social. Esto último es particularmente importante porque en Chile se vienen practicando abortos en clínicas privadas, a los que sólo pueden acceder quienes tienen recursos. Esta situación atenta gravemente con el derecho de todas las mujeres a decidir sobre su sexualidad y sus derechos reproductivos, pues circunscribe el acceso al aborto a la capacidad económica, cuestión que se evidencia claramente en casos como el de Estephanie, a las que no les queda otra solución que la clandestinidad, y el consecuente peligro que la falta de salubridad y asistencia puede acarrear.


2.- Por lo mismo, consideramos como insuficientes las tentativas de despenalización del aborto y abogamos por su legalización integral. La sola despenalización incurre en una lógica neoliberal puesto que favorecería el florecimiento de un lucrativo negocio de clínicas privadas ya que no habría ninguna ley que garantice que el aborto se provea en hospitales públicos. Del emblemático caso de Roe vs Wade, del año 1970 en Estados Unidos, del cual se permitió el aborto en los estados federales, podemos extraer como conclusión de que si bien, en este caso, el aborto dejó de ser ilegal, pero tampoco significó que fuese ni libre ni gratuito. Aquí en Chile la despenalización del aborto ha sido propuesto por el candidato presidencial, de inspiración neoliberal independiente, Enriquez-Ominami, el día 15 de noviembre del 2006, en su calidad de diputado.


3.- Consideramos que los métodos alternativos al aborto quirúrgico deben estar al alcance de toda la población, con la debida información de su utilidad. Es a raíz de esto que nos parece apropiado difundir el FONO PRO-ABORTO: 8-8918590 en el cual se puede solicitar toda la información y asesoría para practicar un aborto seguro. Informamos también que los métodos abortivos utilizados por estas mujeres (misotrol o también conocido como cytotec), son los legalmente utilizados en ciertos países europeos y se encuentran con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por representar un disminuido riesgo de consecuencias físicas para la mujer que acceden a su utilización.


4.- aprovechamos de puntualizar de que el aborto legal debe ir acompañado de una educación sexual real, y acorde a la actualidad de todas las jóvenes de nuestro país, a demás de la entrega de anticonceptivos de calidad, hormonalmente adecuados a cada persona, no como los que se entregan de forma gratuita en los consultorios. Es importante mencionar que los anticonceptivos económicos que se encuentran en el mercado como el levongestrel etinilestradiol, que cuesta entre 400 a 1.000 pesos, es un símil de la píldora del día después que tanta conmoción ha causado entre los políticos y la iglesia.


Por último, insistimos en repudiar la condena ejemplificadora -legal y moral- que recaiga sobre Estephanie y todas las mujeres que haciendo uso de su derecho a decidir recurren a la sombra de la ilegalidad y la peligrosidad de ciertos métodos. A esto se agrega el total desamparo -moral y judicial- a que se ven afectas producto de una sociedad que intenta tapar el sol con un dedo evitando hacerle frente a un problema que exige una solución inmediata.


A 5 días de la hospitalización de Estephanie, los medios informan que hoy se encuentra fuera de peligro. Lamentamos, que mientras nos alegramos por la recuperación de Estephanie, por los mismos medios, nos enteramos de otra joven que es ingresada al Hospital Regional de Concepción con fuertes dolores abdominales por la ingesta de Misotrol.


Hoy más que nunca es preciso luchar por el derecho que tenemos todas las mujeres de decidir sobre nuestro cuerpo tanto en temas sexuales como reproductivos


Toda nuestra solidaridad con estas mujeres y sus familia


¡Educación sexual para decidir, anticonceptivos gratuitos y de calidad para no abortar, aborto legal para no morir!

Arriba las y los que luchan



viernes, 26 de junio de 2009

Foro Político-Social y Popular en Arica "Vivir en democracia donde la alegría no llegó"

Exposiciones:
  1. Poder Popular y experiencias de lucha popular a cargo de un compañero de la Villa Francia, Santiago
  2. Represión al movimiento sindical y Plataforma de Lucha de los Trabajadores a cargo de un compañero de SUTRAPEVA (Sindicato Unificado de Trabajadores Portuarios Eventuales de Arica)
  3. Movilizaciones estudiantiles a cargo de un compañero del FEL (Frente de Estudiantes Libertarios)
  4. Análisis conflicto entre nativos amazónicos y el Estado Peruano a cargo de la CCB (Coordinadora Continental Bolivariana)

Fecha
: Sábado 27 de Junio a partir de las 17:30 hrs.
Lugar: Casa de los DD.HH., ex-CUT, calle Juan Noé, frente al escenario del Parque Ibañez
Organiza: La Voz del Norte

miércoles, 24 de junio de 2009

Declaración Pública frente a la decisión de la Contraloría sobre la PAE

Ante la decisión de la Contraloría General de la República de confirmar el fallo dictado el año 2008 por el Tribunal Constitucional, que prohíbe la distribución en clínicas, hospitales y consultorios de la píldora anticonceptiva de emergencia (PAE), el Colectivo de Género Libertario declara:

1. Manifestamos nuestro rechazo a esta decisión, por considerarla excluyente y discriminatoria, ya que coarta el acceso a este tipo de anticoncepción a las mujeres de la clase trabajadora, quienes son las que utilizan el sistema público de salud en nuestro país, en circunstancias que se sigue distribuyendo en farmacias a precios inaccesibles para las grandes mayorías, restringiendo su distribución a los sectores más acomodados de nuestra sociedad.

2. Tanto los sectores conservadores y sus partidos políticos, como las jerarquías eclesiásticas pretenden con esta medida impedir el derecho a vivir una vida sexual libre y desligada de la reproducción. Asimismo, busca mantener a la mujer sometida al rol de la maternidad, que impide en muchos casos a la mujer (y al hombre también), continuar con sus proyectos y aspiraciones producto de un embarazo que pudo ser prevenido.

3. Que a pesar de que ciertos políticos “progresistas” se muestren a favor de la distribución de la píldora en los servicios públicos, creemos que estos anuncios son voladeros de luces en el contexto de campañas electorales en curso, ya que en los hechos, es la Iglesia y los sectores más conservadores los que marcan la pauta en materia de derechos sexuales y reproductivos. Por ello, creemos que esta prohibición obedece a una problemática estructural ya que se evidencia una vez más las contradicciones entre las clases dominantes y los sectores populares, al mismo tiempo que se fortalece el control que ejercen las elites conservadoras sobre la autonomía de decidir cuándo reproducir, anulando y subordinando nuevamente al género femenino.

4. Consideramos este tipo de prácticas como violencia de género y clase, ya que las estadísticas nos muestran diferencias alarmantes en la proporción de embarazos: mientras en los sectores acomodados, la cifra de embarazos adolescentes bordea el 2%, la cual, comparada con el 20% a que asciende en los estratos populares, da muestra una vez más de la imposición de que son objeto las mujeres más pobres al poner en riesgo sus vidas sometiéndose a abortos inseguros y a la condena pública, moral y legal, lo que nos muestra la difícil y violenta realidad de los embarazos no deseados.

Como libertarios, creemos en la libertad sexual y en el derecho de nuestro pueblo a la planificación familiar y a la maternidad voluntaria alejada de ataduras religiosas, económicas y moralistas, que no hacen más que discriminar una vez más a nuestra clase, perpetuando el dominio de los poderosos, impidiendo así la autodeterminación y el empoderamiento de nuestra sexualidad y nuestras vidas.

POR LA AUTONOMÍA Y LOS DERECHOS REPRODUCTIVOS DE NUESTRO PUEBLO…

¡¡¡ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!!!

¡¡¡VENCEREMOS!!!

Colectivo de Género Libertario
Arica- Chile

sábado, 30 de mayo de 2009

Ciclo de Cine: "Libertarias"


Saludos Compañeros y Compañeras:

Los invitamos a nuestra primera actividad pública que consistirá en un ciclo de cine, iniciándose este Jueves 04 de Junio a las 18hrs. en la sala Centenario de la UTA Saucache. Esta es una manera de instalar en el debate la temática de género y contribuir a la formación de una perspectiva libertaria y clasista de éste.

En primera instancia, proyectaremos la película "Libertarias" de Vicente Aranda, que narra sobre la participación femenina en un proceso revolucionario, enmarcado en la Guerra Civil Española de 1936.

Tod@s quedan cordialmente invitados.
¡¡Arriba los y las que luchan!!
Colectivo de Géneros Libertarios, Arica.

contacto: cgl.arica@gmail.com